Las ventilaciones son la principal herramienta pasiva de los invernaderos para regular el clima interno, especialmente para evitar sobrecalentamientos durante el día y reducir la humedad relativa en las madrugadas. Para lograr estos objetivos se recomienda que al menos el volumen de aire dentro del invernadero se renueve 30 – 40 veces por hora.

Lamentablemente en muchas ocasiones estas renovaciones no se cumplen, debido a que la eficacia de las ventilaciones depende principalmente de factores del ambiente externo, como la velocidad y sentido del viento o las diferencias de temperatura externa e interna, y cuando éstas son desfavorables, el control de ambiente disminuye notablemente, provocando enfermedades y bajos rendimientos en los cultivos.

Sin embargo existen algunos criterios que mejoran la eficacia de las ventilaciones para controlar el ambiente interno, como que las ventilaciones sean perpendiculares al sentido predominante del viento o que exista un mecanismo exclusivo para apertura y cierre de ventilaciones. En la próxima publicación educativa entregaremos más detalles sobre los principales criterios para un diseño óptimo de las ventilaciones en un invernadero.